Arlette Estefanía Menchaca Rosales
arletteestefana@gmail.com
Resumen
El presente artículo propone vislumbrar la educomunicación feminista como una práctica transformadora para la resistencia, en tanto que posibilita la construcción de narrativas que impulsan la divulgación de procesos educativos con perspectiva de género. Se observa la educomunicación feminista como un campo interdisciplinario en el que «aprender» y «comunicar» son procesos inseparables, mediante los cuales convergen proyectos orientados a promover una forma distinta de mirar y comprender la comunicación, la educación y el feminismo. El artículo reúne iniciativas que dejaron de ser únicamente teoría para convertirse en espacios de periodismo que invitan a construir narrativas más diversas e incluyentes. Estos proyectos evidencian otra manera de comprender la comunicación: como una práctica colectiva y educativa, comprometida con las diversas realidades que atraviesan las mujeres.
Palabras clave
Edocomunicación feminista, periodismo feminista, género, procesos educativos.
Introducción
La investigación académica suele imaginarse como un ejercicio que permanece entre bibliotecas, artículos científicos y aulas universitarias. Sin embargo, numerosas mujeres investigadoras en América Latina han demostrado que el conocimiento puede convertirse en una herramienta de resistencia para impulsar procesos educativos con perspectiva de género que promuevan narrativas críticas más solidarias hacia prácticas de enseñanza efectivas, ampliando el papel del periodismo como un espacio que no se limita únicamente a informar, sino a visibilizar el conocimiento como un bien compartido.
La producción de conocimiento no termina con una publicación académica, encuentra nuevas formas de circular: talleres, medios digitales, proyectos comunitarios, programas de radio o televisión, espacios de participación ciudadana, etcétera. Los proyectos aquí mencionados comparten precisamente esa visión: utilizar la comunicación como una práctica transformadora para fortalecer mediante ella la participación de mujeres y comunidades, así como visibilizar historias frecuentemente ausentes en los medios de comunicación tradicionales.
La investigación académica puede transcender las aulas y convertirse en una propuesta educativa con impacto directo en quienes buscan construir nuevas formas de comunicar; basta con comprender que el conocimiento es compartido para generar verdaderas transformaciones sociales desde la comunicación. La educomunicación feminista busca generar acciones concretas, no se limita a producir contenidos, busca fortalecer capacidades, promover el pensamiento crítico y erigir redes de colaboración entre organizaciones, medios y colectivos.
Del aula a las comunidades: cómo las mujeres están transformando la educomunicación feminista en América Latina
La educomunicación feminista propone que «aprender» y «comunicar» son procesos inseparables, esto implica reconocer que la educación y la comunicación son dimensiones que se potencian mutuamente. Aprender no consiste únicamente en recibir información, del mismo modo que comunicar no se reduce a transmitir mensajes. Ambos procesos implican diálogo, participación y construcción colectiva de conocimiento y reflexión sobre la realidad.
A diferencia de los modelos tradicionales de enseñanza donde el conocimiento suele fluir de manera unidireccional, de docente-estudiante, o bien, de medio de comunicación-audiencia, la educomunicación feminista comprende que todas las personas son capaces de producir conocimiento a partir de sus experiencias, saberes y contextos. En ese sentido, la comunicación deja de ser un simple canal para difundir información y se convierte en una práctica educativa en sí misma.
Cuando los modelos educativos sustentados en el diálogo y la participación incorporan una perspectiva feminista, adquieren una dimensión adicional. No sólo buscan democratizar el acceso al conocimiento, sino que cuestionan las desigualdades presentes en la producción y circulación de la información. Desde esta mirada, es posible preguntarse quiénes tienen la posibilidad de contar historias y qué voces han sido históricamente silenciadas.
Los proyectos de educomunicación feminista observan sus iniciativas como una práctica que busca generar espacios de aprendizaje y expandir el conocimiento de forma colectiva. Su transformación no radica simplemente en el uso de las nuevas tecnologías o en los formatos digitales, sino en la manera en que reconfiguran la relación entre quien investiga y comunica. De tal modo, el conocimiento deja de ser un elemento reservado para el ámbito académico y se convierte en una herramienta de resistencia, en tanto que dialoga con los territorios, responde a problemáticas concretas y fortalece procesos de participación social.
Ejemplo de ello es la Escuela Feminista de Comunicación, impulsada por Raquel Ramírez Salgado y apoyada por el Centro Cultural de España en México. Un proyecto que surgió en lo académico y se convirtió en un espacio de formación, reconocimiento y construcción de conocimiento sobre epistemología feminista con el propósito de consolidar redes de trabajo y formadores/ras en el ámbito de la comunicación con perspectiva de género. La escuela ofrece talleres temáticos, diplomados y certificaciones en Comunicación y Feminismo para impulsar una propuesta educativa más incluyente.
Otro ejemplo son las radios comunitarias feministas como Radio Sutatenza establecido en Colombia, este proyecto da muestra de que la radio, como medio de comunicación tradicional, puede fungir como una herramienta fundamental para fortalecer procesos educativos y de participación donde las propias comunidades producen conocimiento, comparten experiencias y saberes y construyen soluciones colectivas. Propuestas como Palabras de Equidad, también de Colombia, muestran que las formas de comunicar son diversas y que la producción de conocimiento no se adquiere únicamente en las aulas o en los centros de investigación, sino principalmente en las experiencias cotidianas de las mujeres frente a las problemáticas que atraviesan sus territorios.
La radio comunitaria se convierte así en un espacio donde las voces históricamente marginadas encuentran un lugar para expresarse, para cuestionar las desigualdades de género y construir narrativas propias que responden a las necesidades y realidades de sus contextos. Esta participación transforma la comunicación en un ejercicio de aprendizaje mutuo, donde cada intercambio fortalece tanto el conocimiento individual como el colectivo, lo cual evidencia que la innovación en la educomunicación feminista no depende exclusivamente de la incorporación de nuevas tecnologías, sino de la capacidad de construir modelos comunicativos horizontales y contextualizados.
Son proyectos que demuestran que comunicar implica escuchar, dialogar y reconocer a las comunidades como productoras legítimas de conocimiento, reafirmando que la transformación social comienza cuando las personas pueden contar sus propias historias y convertirlas en herramientas de resistencia para la transformación colectiva.
Nuevas narrativas desde el periodismo feminista
Otra característica de la educomunicación feminista es que apuesta por la creación de medios de comunicación independientes. La Revista Volcánicas, fundada en Guatemala, es una revista digital de periodismo feminista que visibiliza historias frecuentemente ausentes en los medios de comunicación tradicionales. Su trabajo incorpora herramientas del periodismo de investigación para abordar temas relacionados con los derechos de las mujeres y de las comunidades LQBTIQ+. Su visión es clara: ser un espacio para la compartición de saberes que visibiliza voces diversas y apuesta por un periodismo transparente. Este proyecto pone en manifiesto que comunicar —desde una perspectiva feminista— es clave para cuestionar qué historias se cuentan, quiénes las narran y desde qué lente.

En México, la Revista Malvestida también representa una propuesta de educomunicación innovadora, además de producir contenido periodístico ha evolucionado hacia la creación de espacios de formación, asesoría y acompañamiento a organizaciones, instituciones y comunidades interesadas en incorporar enfoques de igualdad y derechos humanos en sus procesos comunicativos.
A través del diseño de campañas digitales con perspectiva de género, talleres y estrategias de incidencia, Malvestida demuestra que el periodismo feminista puede desempeñar un papel pedagógico y ser una respuesta frontal y propositiva a las prácticas y narrativas patriarcales que proliferan en los medios de comunicación tradicionales. Su trabajo se alinea con los principios de la educomunicación al concebir el ejercicio de la comunicación no exclusivamente como un mecanismo de difusión de información, sino como una herramienta para generar procesos de aprendizaje, diálogo y participación social.

Con la existencia de proyectos como estos la producción periodística deja de ser un fin en sí misma para convertirse en un recurso que favorece la reflexión colectiva, fortalece las capacidades comunicativas y contribuye a la transformación cultural desde una perspectiva de género. Esto ejemplifica cómo la convergencia entre la investigación, comunicación y educación amplia el ejercicio periodístico, porque el conocimiento se traduce en proyectos capaces de incidir en otras formas de mirar el mundo.
Conclusión
El recorrido por las iniciativas reunidas permite reconocer que la educomunicación feminista en América Latina constituye un campo de conocimiento vivo, dinámico y profundamente comprometido con la transformación social. Las investigadoras que impulsan estos proyectos han demostrado que el conocimiento puede materializarse en propuestas concretas capaces de fortalecer comunidades, democratizar la comunicación y ampliar las oportunidades de aprendizaje dentro y fuera de las instituciones educativas. Estos proyectos generan espacios donde la comunicación deja de entenderse como una transmisión unidireccional de información para convertirse en una práctica educativa crítica y emancipadora.
En ese sentido, la educomunicación feminista no se limita a producir contenidos, busca promover narrativas que amplían la representación de mujeres y comunidades históricamente invisibilizadas para generar cambios sociales desde la comunicación. El trabajo que muchas investigadoras latinoamericanas realizan desde distintos países y contextos trasciende la producción académica, sus aportes toman forma en escuelas, revistas, radios comunitarias, procesos de formación y proyectos de comunicación que dialogan con necesidades universales. Difundir estas iniciativas no sólo significa reconocer el trabajo de quienes las impulsan, sino también visibilizar formas de hacer comunicación que entienden el conocimiento como un bien compartido, capaz de conectar con un proceso de reflexión mucho más profundo para repensar las prácticas comunicativas contemporáneas.
Finalmente, más que ofrecer respuestas definitivas, este recorrido invita a seguir explorando el amplio universo de la educomunicación feminista en Latinoamérica, cada proyecto abre nuevas preguntas, lo cual constituye formas de resistencia. La educomunicación feminista es, en sí misma, una práctica de resistencia y construcción colectiva. Resistencia frente a modelos de comunicación que han concentrado la producción de conocimiento en pocas voces. Esta resistencia no se expresa solamente en la denuncia, sino en la capacidad de construir alternativas.
Para conocer más sobre los proyectos mencionados:
Escuela Feminista de Comunicación: https://ccemx.aecid.es/-/escuela-feminista-de-comunicación
Revista Volcánicas: https://volcanicas.com
Revista Malvestida: https://malvestida.com
Radio Sutatenza: https://www.unesco.org/es/memory-world/lac/radio-sutatenza-and-popular-culture-action-acpo-documentary-collection-1947-1994 Palabras de Equidad: https://www.cali.gov.co/bienestar/publicaciones


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